Debemos acercarnos a las realidades que nos saquen nuestra “área
de confort”, porque no responden a nuestras rutinas
organizativas o personales. La incertidumbre puede producir
desconcierto y desánimo. Los movimientos en nuestro entorno
provocan desasosiego, porque lo que hasta ayer hacíamos, hoy
puede que no sirva.
Además, la incertidumbre es clave para producir el cambio.
Cuando respondemos a situaciones infrecuentes, debemos aceptar
convivir con una la realidad que, tal y como la percibimos, se
enfrenta con imprevistos y situaciones desconcertantes.
Las personas con rasgos de una actitud creativa,
saben que la innovación implica enfrentarse a la
incertidumbre y al cambio. De todas formas, según el doctor
Mario Alonso Puig (ver video en mediateca) las personas que
funcionan bajo el mecanismo de adaptación, y no el de
supervivencia, aceptan que las cosas pueden cambiar y al mismo
tiempo asumen que surgen nuevas oportunidades y espacios de
actuación.
La innovación va unida a cambio. Las personas que poseen
una actitud innovadora hablan de un tipo de cambio dinámico
cambio continuo, que supone una capacidad de
reinventarse continuamente. Al estudiar el perfil de la persona
con actitud innovadora, vemos que el anclaje de una idea tiene
su momento, pero también de forma casi automática piensa en
nuevos escenarios e ideas, que ayudan a no temer el escenario de
la incertidumbre. En este contexto,la creatividad es el
caldo de cultivo de soluciones en situaciones cambio.